Había una vez un circo que alegraba siempre el corazón, si, viví en tu circo, en tus engaños, mentiras, aprendí a reír, para no llorar, aprendí a ser una maestra en el juego de las mentiras, aprendí a dibujarte lo que buscabas, aprendí a hacer equilibrio en tus traumas, aprendí a emparchar tus heridas y limpiar el barro de tus zapatos.
Lo que nunca me enseñaste es como aprender a ser frió, calculador, mentiroso y cruel, nunca me enseñaste a besar labios sin sentir dolor, nunca me enseñaste a desear mas allá de lo alcanzable, nunca me enseñaste a soñar.
Y el circo cuando te conocí ya estaba ahí, donde esta ahora, sobre ti, tenias un pequeño circo montado por un par de payasos como vos, creían que se sabían todo, que eran unos capos en juegos-malabares, que de poker entendian todo, que de noches, tenían todo claro, que el alcohol era el amigo mas intimo de la borrachera y el descontrol. Creían ser dueño de la vida ajena, de las mentiras piadosas, de los perdones sin sentido, de los ENGAÑOS, de los amores de un rato, de las putas de salón.
Y un invierno frió y desgarrador caí en tu circo, huyendo del verano aterrador de la ciudad, de los locos de atar, de los golpes, de las caídas, de la cárcel, huyendo de la policía, de la música sin sentido y de los brazos de un tirano.
Era solo una dulce muñequita de porcelana, con una vulgar forma de vestir y de hablar, modales de la alta sociedad y casa en el centro de la ciudad, era joven y tonta, era diferente, creía en tonterías, en amor, en paz, en vos, jajaja, creía en vos.
Caminaba por la ciudad como flotando en el aire, gaste muchos pares de zapatillas en recitales, quería ser parte del rock tomando te de peperina, creía en la músico-terapia, abrazaba arboles, era simple, era feliz.
Tu circo me llevo a recorrer muchos lugares, tan solo con 15 años, conocí cosas increíbles, pase frió y dedos acosadores preguntándome quien era yo. Pase noches de rock y amor.
Escapando de la rutina, de los inevitables problemas matemáticos y las pi razones para seguir en la ciudad, corrí a sus brazos, fuertes y rígidos, en aquellos tiempos, inocentes. Quienes cuidaron de mi mucho tiempo, me levantaron cuantas veces me caí, acariciaron mi pelo enmarañado, y me abrigaron en invierno.
Pero nada es para siempre amor, dijiste un día, y el circo cambió, ya no eramos los mismos payasos de antes, yo no era mas de porcelana, solo era una muñeca de trapo del montón, como todas esas que vi pasar por la entrada principal del salón, vestidas con elegantes arapos, y carteles mentirosos, todos nombres ficticios pero yo fui la ciega que no pudo ver, tu habías roto mi realidad, me diste lentes cubiertos de azúcar y cal.
Les solías decir amigas, y yo las empece a conocer, nunca les vi el rostro, siempre mirando la pared, intentado encontrar la luz, siempre con lentes oscuros en noches de insomnio, siempre jugando al gallito ciego estaba yo. Y tu rey del circo bailando con ellas en el salón, esos bailes que solo son de deseo y pasión. Y un día la conciencia ganó y decidiste pagar los impuestos de la traición, pero decidiste cambiarme un pañuelo negro por uno rojo pasión. Me vendiste monigotes de miga de pan, me vendiste caramelos por cucarachas y sucio seguiste como un perro de la calle que se revuelca en lo podrido de las zanjas, la calle es como tu alma, todos pasan por ella, pero nadie jamas se queda. Y decidiste cortar la luz del salón, no mas testigos de tu traición, y la culpa amiga de la conciencia con la luz apagada no tiene efecto sobre el dolor. Ojos que no ven, corazones que no sienten y las muñecas de trapos pasaron ante mi, disfrazadas de dulces corderos de hormigón.
Mi alma en el limbo bailo muchas noche, pero nunca lo cruzo, nunca callo en manos del pecado, siempre como Julieta, eternamente entregada a Romeo. Y vos simplemente el mas astuto jugador, me tenias bajo un gualicho de amor, aunque yo ya no tenia corazón, era un agujero negro, vos intentabas llenarlo con las mas asquerosas caricias, llenas de grasas de la sociedad, densas como el aire que respiraba al estar a tu lado, sucias como la boca que regala besos a todas, tristes como las mañanas de invierno.
Y fue así como el gran jugador, decidió por una vez jugar la ultima mano sin trampas y le entrego a ella toda la verdad, le devolvió el alma al cuerpo pero antes se la rompió en 25 pedazos, con solo 4 palabras.
La proporcionalidad entre 4 y 25 no existe en números enteros, pero en esos instantes cualquier numero dejo de ser múltiplo de 1+1=2, porque contigo siempre fue 1+1=SOLO VOS.
Y del rostro de la muñeca callo el pañuelo rojo para convertirse en azul marino, para serenar su vida y darle paz, para arroparla en las noches eternas, en el otoño amarillo en la ciudad, en sus infinitos ojos, de un color que aun nose definir.
El cruel payaso de circo, ahora es un guason, que decidió irse con sus monerías a robar almas por otro lugar, dejando acá, una larga lista de gente sin alma que busca un corazón.
Pero solo los zorros son mas vivos que el diablo, y toman su corazón antes de que se cierren las puertas del infierno. Pero los mas astutos lo guardan en una caja en el ropero esperando un amor verdadero.
Y es así que ya no soy una pequeña muñeca de porcelana, ni la dulce pequeña, ahora soy solo una muñeca de verdad, no hay mas ladrones de cerebro ni corazones, no hay mas adictos jugadores, no hay mas viciosos timadores. Solo están los que quieren estar.Y en el fondo de un cuarto la mueca de esta muñeca que ahora volverá intentar ser feliz. Pero dueña de su propio circo sin payasos, solo con muñecos de corazón con león y silencios eternos y muñecas divertidas y coloridas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario